domingo, 29 de agosto de 2010

Fotos

Mi familia no es de ir mucho de vacaciones o muchos veranos seguidos, pero por eso también es más fácil recordar las cosas simples que nos pasaban cuando lo hacíamos. Me acuerdo por ejemplo que no teníamos cámara, o se quedaba y ya estábamos muy adelantados en el camino como para devolvernos. Entonces, pasábamos a una COPEC y comprábamos un par de cámaras deshechables. Sacaba como 36 fotos me acuerdo, hartas igual si uno quiere sacarle a cosas específicas.

Cuando volvíamos no era más que sacar los rollos y botar las cámaras. Me parecía raro igual. Hacía preguntarme por qué no habrían de funcionar más de una vez si era cosa de ponerle otro rollo y ya. Pero no era tan así. Me puse a leer la cajita y decía que la estructura de la cámara se dañaba al retirar el "film" del interior a la hora de revelarlo.

Algo así pasa con las relaciones que parten como amistad. A medida que pasa el tiempo, y las etapas se van quemando, los temas de conversación se van acotando. Cada vez que estás un poco más cerca de esa persona, también significa que la conoces un poco más y por ende conoces las cosas que le desagradan. En tu mente, esas cosas se van tachando entre las cosas que puedes decir y que no. Ya no es una conversación abierta como la del principio. La cámara deshechable estuvo ahi para registrar esos momentos, pero al final, si no la rompieras no podrías haber sacado el rollo. Porque, al fin y al cabo, esa cámara al comprarla pensabas en las fotos, y en esos lugares que ya nunca más estarán lejanos para ti.