jueves, 3 de diciembre de 2015

Soltar

Hay 2 cosas importantes sobre la "madurez":
La primera se demuestra cuando, a pesar de los baches, uno intenta salvar situaciones o relaciones, porque esos problemas no son nada en comparación de lo que significa 'eso' en tu vida.
La segunda cuando te das cuenta que remar solo no sirve de nada, y aprendes a soltar.
Un soltar no de flojera, no del "dejar que las cosas fluyan". Un soltar no de dejación pasiva. Soltar de amor propio, de empujar hacia afuera, en plena conciencia, las cosas que no te dejan avanzar y que reteniéndolas o intentando hacerlo tampoco avanzarán por sí mismas.

domingo, 29 de marzo de 2015

Respirar

Cada vez que pienso en la palabra amor pienso en ti, en nuestros lazos inquebrantables, en nuestra historia inconclusa, en nuestros silencios entendidos. Pienso que es obvio y lo siento así. Y no es obvio porque alguien no lo niega, es el contrario de la negación, es algo que se pronuncia todos los días a cada momento. Como que respirara amor, pero, de repente, cuando te das cuenta que estás respirando se te olvida hacerlo de forma automática, e inhaladas más de lo que debías y te mareas en este torbellino de sentimientos porque tu cuerpo se hiperventiló. Cuando pienso en ti todo es perfecto y lo odio, porque siento que así debería ser y que cada capítulo está para poder entender el final y que el final eres tú, aunque eso signifique terminar el libro. Temo que se acabe este libro. Será esa una de las razones el por qué lo abro tan poco? No sé por qué comencé a pensar esto. Parece que dí una bocanada muy grande y me entró un trocito de pánico.

martes, 12 de marzo de 2013

Avenida


Como si estuvieras caminando en sentido contrario en horario punta, la gente pasa por al lado tuyo y te choca, te empuja. Incluso si de un principio iban contigo. No importa si te caes, torpe de ti. Van apurados todos con sus grises caras, ropas y mentes a un lugar donde tú dejas de importar, a un lugar donde sólo su felicidad es la que vale la pena. Eso y su "plan" de vida (súper del momento).
Obviamente a ti no te preocupa, ni siquiera estando de rodillas, con la fe que te van a levantar... y siguen. Recto y derecho. Perdiéndose entre la multitud.
Y nacen las opciones: seguir o seguirlos. O hacerte una casa en el suelo para no volverte a caer.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Enfermos

La verdad nunca he estado triste. No me he permitido estarlo, y la pasé bien mal. Como que uno lo que menos quiere provocar es pena. Osea, a uno le da pena, pero no quiere que la otra gente sienta pena por uno. Queremos sentir que nos entienden, pero quién nos va a entender, si nadie ha pasado por lo mismo. Nadie ha estado con un tubo atravesado mientras sientes que no puedes hacer nada. Nadie ha tenido miedo a quedarse dormido por sentir que vas a morir solo, sin al menos tomar la mano de una persona conocida. O que las personas de las cuales depende tu vida no te ven más allá que 'uno más de los tantos'. Es por eso que ellos nunca sabrán y nunca verán nuestras lágrimas. Y si alguna vez nos viesen llorar, sería una copa del oceano que guardamos dentro.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Pero sobre todo (y todos)

Hay noches que simplemente siento que la relación no puede seguir, así como con ese nombre. Aunque en realidad cualquier trato persona-a-persona se le llame así, yo le digo relación a ese juego de conquista mezclado con formalidad, eso del dame y te doy, o tira y afloja. Me da miedo porque quiero más y no puedo dar más. Quiero irte a buscar en la mañana, quiero correr a tu encuentro si nos enojamos. Quiero decirte cosas lindas a la entrada de tu trabajo y devolverme. Quiero que me tires al suelo y nos ensuciemos con pasto pa decirme que me veo bonita con el verde de fondo. Quiero que me regales una hoja y digas qe la sacaste especialmente para mi. Quiero regalarte el mundo, y no puedo. Quiero muchas cosas, pero sobre todo te quiero a ti.

martes, 11 de octubre de 2011

Carta de un suicida

Para muchos soy una vergüenza, porque no me mantuve en pie. Porque flaquee. Por ser una cobarde que huyó de sus problemas en vez de solucionarlos. Pero seguir ahí no era solucionarlos, era ver como otros lo hacían por mí, porque ni eso podía. Era mantenerme sobreviviendo, mientras la vida caía a goterones sobre mi cabeza, una y otra vez, de manera constante, de una manera tan lenta y continua que me volvía loca. Como que la gente lo que piensa es que vivir lo que no te gusta es ser fuerte, vivir una vida que no quieres y no te corresponde es mostrarse maduro. Juran que están juntando puntos como si San Pedro fuera el supervisor de Happyland. Pero yo no lo veo así. A menos de tener una razón o un fruto de aquella infelicidad, es miseria y punto. Es desdicha. Sobrevivir sin hacer lo que uno ama es como la muerte, con la diferencia que la muerte tiene un final, pero esto puede durar para siempre.

viernes, 15 de julio de 2011

Concédeme esta pieza

Un, dos, tres, un, dos, tres. No se pierda. Un, dos, tres, va bien el vals. Cerramos los ojos y nos perdemos en la música que en realidad lo único que hace es marcarnos el paso en el sueño que estamos alcanzando de a poco, a paso firme, pero delicado. Cada vez vamos más rápido cuando tomamos seguridad y se empieza abrir paso el murmullo de la gente que nos mira. Que nos admira. La gente que en un secreto a voces nota que nuestra felicidad hace que tomemos el protagonismo del salón. Un, dos, tres, derecha, izquierda. Tómame la mano y luego de la cintura, que si no lo haces tú lo haré yo. Por ser mujer no significa que no pueda. Deja que miren, que disfruten el exquisito vayven, y si pueden hacer un círculo al rededor de nosotros un tanto mejor, siempre necesitaremos espacio por si queremos hacer una pirueta. Y quién dijo que no se podía aprender a bailar antes que a caminar. Los peces nadan sólo porque no pueden volar. Estar en la tierra se vuelve cada vez más repetido, por eso preferí pasar de estar en una camilla a levitar contigo al ritmo de una linda melodía.