viernes, 13 de noviembre de 2009
Pueril
Mi objeto preciado, un peluche tal vez, que le hablaba esperando y alucinando que le brillaban los ojos, e incluso qe esbozaba una sonrisa cada vez que mis labios decian con dulzura su nombre. Sólo yo veía ese destello de tratar de vivir, nadie más, y nisiquiera sé si el juguete adquiriendo psique en algún momento lo notaba, pero yo juraba qe sí y lo seguia haciendo. Porque su felicidad me hacia feliz.
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