Lagrimearon un poco mis ojos de tanta pasión con qe hablé, pero Orgullo me las secó y me dijo: admito qe no sabía lidiar contigo. A veces le preguntaba a Dignidad, pero no siempre entendía sus mensajes; simplemente los interpretaba a mi manera. Yo no quería qe nadie te hiriera, nada más, pero al final el mayor daño te lo hice yo. Sí, tú fuiste quién me escuchaba al fin y al cabo, pero en estas cosas, las cosas qe uno no haga no son a base de los sentimientos propios únicamente, sino una mezcla de dos.
Terminada la conversación en calma yo salí de escena.
Caminando luego me topé con Libertinaje, pero lo saludé súper a la pasada.